lunes, 2 de marzo de 2015

«Tierra de Nadie», novela de Sebastián Elesgaray




Sinopsis de «Tierra de Nadie»:
«Siete balas. 
Siete balas no eran tan malas, si tenía que enfrentar a tres bestias. Matemática pura, fácil para un ingeniero. Un tiro a cada una y asunto resuelto. Además le iba a sobrar munición. ¿Pero cómo carajo la iba a hacer rendir si le temblaba la mano? No solo la mano, todo el cuerpo. Sufría de espasmos, estaba empapado en transpiración y no podía llenar de aire los pulmones.
Siete balas.
'Siete magníficas balas', pensó con ironía, 'sería más fácil aprender a volar.'
***
El planeta tal cual lo conocemos ya no existe. Es asolado por bestias de otro mundo. La comida y el agua son difíciles de conseguir, no hay acceso a la medicina y el enemigo acecha en cada rincón. Un grupo de jóvenes coincide en un edificio en la ciudad de La Plata. Será su refugio, y allí surgirá la amistad, la solidaridad, y agazapada, la traición. Sabrán que las bestias eran el comienzo de algo mucho más grande. Y cada uno deberá enfrentar sus propias decisiones para sobrevivir en esta tierra de nadie.»

Más datos de interés:
Género: Distópico/Ciencia Ficción/Post-Apocalíptico.
Cantidad de páginas: 288.
Ilustraciones en el interior del libro: No.
Tapa blanda: Sí.
Editorial: Ediciones B, Colección BLOK («click» aquí).
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Book trailer:


Sebastián Elesgaray

Sebastián Elesgaray es un joven autor argentino con el que comparto, desde hace algunos años, espacios de literatura en común —como lo es el blog y página de facebook «Historias En La Azotea»— y la pasión por escribir historias.
Tuve el gusto de conocerlo personalmente en junio de 2013, y en algunos minutos de conversación que mantuvimos en un «recreo» de su trabajo (todavía recuerdo su cara de sorpresa cuando me vio aparecer, sin avisar, en la puerta del local comercial donde labura, distante doscientos treinta kilómetros de Rauch, mi ciudad), pude apreciar los rasgos de su personalidad que también se destacan en las redes sociales: humildad, sencillez y una infaltable cuota de humor.
En esos días me contó que se encontraba terminando de escribir su primera novela y que, luego de todos los pasos que implican el proceso de redacción, existían grandes posibilidades de que la misma se publicara en el año 2014. Sebastián estaba contentísimo con su proyecto, y yo no pude menos que compartir su alegría. Pero el muy condenado (ja) no me contó ni media palabra sobre lo que estaba escribiendo, y me dejó lleno de suspenso acerca del contenido de la obra.
«Tierra de Nadie» en Mar del Plata
Un año después, en julio de 2014, su novela «Tierra de Nadie» vio la luz.
¡Felicidad!
Si fue una gran satisfacción saber que Sebastián, finalmente, había podido publicar su novela, mayor fue la sorpresa que, en un sobre de papel madera, me trajo el correo en el mes de agosto de 2014. Claro, venía adentro el ejemplar esperado de «Tierra de Nadie», el cual, según lo solicitado a viva voz, venía autografiado por el autor (esa firma valdrá oro en el futuro, lo sé); hasta ahí, podríamos decir, nada fuera de lo común.
Dedicatoria y firma
¡Qué sorpresa!
Fue al leer la página de los Agradecimientos donde, de verdad, temblé como una hoja. Es que allí pude leer que Sebastián, entre otros, agradecía «A Juan Esteban Bassagaisteguy, un gran amigo siempre dispuesto a dar una mano y analizar cualquier burrada que escriba». Realmente sentí una gran emoción con esas palabras, ya que nunca me había pasado nada parecido con esto tan lindo, que comparto con mucha gente y que me gusta tanto, que es escribir (luego me volvió a pasar, pero eso es parte de otra historia). Por supuesto, las mismas son inmerecidas, ya que el trabajo de Sebastián ha sido de él y de nadie más que de él, y es el único merecedor de todas las loas y aplausos.
Una excelente manera de disfrutar las vacaciones
Por cuestiones laborales —y por algunas lecturas previas que tenía pendientes—, me llevó unos meses hacerme el espacio de tiempo para leer, con tranquilidad, «Tierra de Nadie». Lo logré recién a principios de 2015, mientras disfrutaba de las vacaciones en la costa argentina.
Y me encontré con un Sebastián Elesgaray auténtico, que maneja de manera impecable el suspenso del inicio al final de la trama, que configura personajes entrañables y muy reconocibles —bien «argentos», que desayunan tomando mate y putean como lo haría cualquier mortal nacido dentro de las fronteras de mi querido país—, que muestra imágenes de ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires como nadie —lugares que conozco, rutas por donde he transitado—, y donde la fantasía cumple un rol primordial y se hace verdaderamente tangible —y muy creíble—.
¿Qué les puedo contar sobre su argumento?
Que una especie de apocalipsis ha caído sobre el planeta Tierra, que la humanidad se ha extinguido casi en su totalidad, y que los sobrevivientes hacen lo que pueden enfrentándose a bestias innombrables que parecen arrasarlo todo.
¿Qué más?
Que la ciudad de La Plata, en la República Argentina, será el espacio geográfico donde hombres y mujeres tratarán de organizarse para resistir a un futuro que se presenta muuuy negro. Allí aflorará no solo lo mejor de cada una de sus personalidades, sino también lo más oscuro que el alma humana lleva adentro.
¿Qué más?
Que las sorpresas aparecerán a cada instante.
¿¡Qué más!?
Ah, no, pibe/a, nada más. Si estás interesado/a, tendrás que conseguir la novela, ja. Sí te puedo decir que es de lectura muy amena, y que sus casi trescientas páginas no se leen: ¡se devoran! Muy, pero muy recomendable.
Gracias a Sebastián por el honor que significa que mi nombre aparezca entre los Agradecimientos de «Tierra de Nadie» (un gustazo, de corazón). Y mi ferviente deseo de que su primera novela se transforme en un éxito de ventas, que le abra a su autor las puertas necesarias para que pueda dedicarse veinticuatro horas al día —y quizás algunas más— a disfrutar de ser escritor.
¡Saludos!
El autor, vaso de ¿gaseosa? en mano

4 comentarios:

  1. ¡Groso! Una reseña excelente. Te mando un gran abrazo, Juan.

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    Respuestas
    1. ¡Gracias por tus palabras, Sebastián!
      Sabés que el agradecido soy yo, y es para mí un placer poder haber escrito esta entrada dedicada a "Tierra de Nadie".
      ¡Un abrazo!

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